El Real Madrid roza la victoria ante el CSKA (91-90)

CSKA de Moscú contra Real Madrid. El líder invicto contra el segundo en la tabla. El campeón de 2016 recibiendo al campeón de 2015. Los dos equipos más laureados de la historia de la competición. Probablemente, las dos mejores plantillas de Europa. Posiblemente, el mejor partido que se pueda ver en el Viejo Continente.

El partido más esperado todavía se haría esperar unos minutos más: Una tormenta de nieve retrasó la llegada de uno de los árbitros del partido, procedente de Kazán donde ayer se batieron Unics y Estrella Roja. Todo quedaría en una anécdota cuando el balón voló por primera vez y los focos se desplazaron al quinteto de Laso. Un niño de 17 años empezaba el partido de las 16 Euroligas (o Copas de Europa) con el cometido, además, de defender al MVP de la pasada temporada.

Los primeros minutos fueron toda una demostración de qué puede hacer el Real Madrid cuando realmente desea ganar. El trabajo de Maciulis en el apartado defensivo y el pundonor de Felipe Reyes en el rebote ofensivo servirían para darle el primer aviso a los rusos, patente en la ventaja de 13 puntos (8-21) que acumulaba el equipo blanco tras 7 minutos. De repente De Colo parecía mortal y Hines, mejor defensor de la pasada temporada, recibía un poco de su propia medicina, impotente ante los interminables brazos de Anthony Randolph. Maciulis culminó su exhibición en el primer cuarto con una jugada de guerrillero: rebote en ataque palmeando el balón hacia atrás y triple desde la esquina para dejar al Madrid 9 arriba tras los 10 primeros minutos (17-26).

En el arranque del segundo cuarto, el CSKA recordó que sabe jugar al baloncesto y, mientras se demuestre lo contrario, mejor que nadie en Europa. Durante los siguientes 6 minutos y medio, el Ejército Rojo del baloncesto sofocó la rebelión blanca e impuso la ley marcial sobre la pista. Khryapa, Kurbanov y el propio Hines ahogaban cada línea de pase, asfixiaban a cada rival que sostenía la pelota o taponaban sus lanzamientos. Teodosic, otrora un revolucionario, demostraba que a sus 29 años ha aprendido el oficio de general del parqué e incorporado la sobriedad propia de dicho rol. Y, cómo no, De Colo volvió a ser el arma letal que conquistó Europa durante la pasada temporada: preciso desde fuera e incisivo atacando el aro. El descanso llegó con un marcador de 49-38 sin que Laso ni los jugadores supieran exactamente qué había pasado.

Durante buena parte del tercer cuarto CSKA se valdría de su talento individual para superar la defensa del Real Madrid y conservar su ventaja. Ambos equipos intercambiaron pequeños tramos de dominio, pero la diferencia seguiría oscilando en torno a los 10 puntos. Sin embargo, el Real Madrid enlazaría varias acciones buenas en defensa y ataque para ponerse a 5 (73-68) con una canasta de Hunter justo cuando acababa el tercer periodo. Aún quedaban 10 minutos y los de Laso seguían agarrándose al partido.

Incluso un mate de Randolph pondría al Madrid a solo 3 puntos. De Colo y Teodosic devolverían la renta rusa hasta los 9 y la muralla formada por Kurbanov y Khryapa trató de sellar la victoria local, con un taponazo a Ayón y una exhibición en el rebote ofensivo. Restaban 4 minutos y los blancos volvieron a encomendarse a la fórmula que les había permitido abrir hueco en el primer periodo: defensa y transiciones rápidas. Golpear al CSKA antes de que se dieran cuenta. Así volverían a meterse el partido, con Llull nutriendo de balones a un Rudy Fernández letal desde fuera aprovechando los espacios. Rudy y Draper fallaron dos triples que hubieran significado el empate. Quedaba un minuto y medio y la ventaja local era de 5 puntos. Laso cambió de armas, pero no de estrategia. Con Llull, Doncic, Carroll y Nocioni en pista, la atención de la defensa rusa se centró en la amenaza exterior y Ayón, el único interior, apareció entonces para, con dos rebotes ofensivos vitales, situar el partido en un punto (87-86) y enmudecer al público moscovita. Los nervios se harían notar en los últimos compases del partido. Nocioni se jugó un triple muy forzado en desequilibrio cuando aún quedaba tiempo para buscar una mejor opción de tiro. Era la tercera posesión en la que el Madrid podía empatar y no lo conseguía. Dos tiros libres de Kurbanov pusieron el +5 y Llull cruzó la pista a toda velocidad para volver a poner a los blancos a un triple de distancia. Quedaban 8.7 segundos y al CSKA le bastaba un tiro libre del infalible De Colo (26 puntos en los tres últimos cuartos) para sentenciar el encuentro, pero el francés perdería el balón y daría una cuarta oportunidad de empatar al Madrid, esta vez sin tiempo para reaccionar. Sin un tiempo muerto para trazar el plan fue Llull el que lo intentó, pero su tiro ni siquiera estuvo cerca de entrar. Maciulis palmeó con desgana, sabiendo que dos puntos no eran suficientes.

El partido acabó con un 91-90 descorazonador, puesto que el Madrid cosecha su segunda derrota pese a ganar 3 de los 4 cuartos. Un segundo cuarto memorable y el oficio de un campeón permiten a CSKA mantenerse como líder invicto y alejar a uno de sus máximos rivales en la clasificación.

CSKA Moscú 91 (17+32+24+18) De Colo (28), Jackson (0), Fridzon (9), Augustine (3), Vorontsevich (2) – quinteto inicial – Teodosic (15), Kurbanov (13), Hines (10), Khryapa (5), Higgins (6), Antonov (0)

Real Madrid 90 (26+12+30+22) Llull (21), Doncic (9), Maciulis (11), Reyes (7), Ayón (10) – quinteto inicial – Randolph (8), Hunter (2), Draper (0), Fernández (6), Carroll (13), Nocioni (3)

Nacho Anaya Coll

Redactor 24 segundos en blanco

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