Merengue Merengue | La Milonga de Loncar y Carnicero

Históricamente el baloncesto español siempre ha sido un deporte maltratado por la prensa deportiva de nuestro país, especialmente las televisiones. Recuerdo cuando todavía era un mocoso y el quinto partido de aquella mítica final en el Palau con Sasha Djordjevic en modo Puto Amo pasó totalmente desapercibido por aquel entonces en TV y en mi entorno, un entorno nutrido principalmente de compañeros de equipo o amigos del colegio. Con apenas 8, 9 o 10 años de edad y jugando desde hacía 3 o 4 en un club de baloncesto, ninguno de aquellos renacuajos que cada semana destinaban una buena parte de su tiempo libre al deporte de la canasta era consciente que el título de la principal competición nacional de baloncesto estaba en juego aquel día. Todos excepto un servidor, aquel chico raro y friki que sentía predilección por los colores madridistas que sintió más que nadie tener que cumplir con sus obligaciones y seguir con el entrenamiento. Una triste realidad de aquella época.

Los temas de conversación se circunscribían a la particular e ineficaz mecánica de Shaquille O´Neal en los tiros libres, la enorme habilidad de Mutombo en labores defensivas o los motes que Andres Montes le dedicaba a algunas de las estrellas de la NBA. Era sorprendente. En una época en donde el uso de Internet no eran tan masivo como ahora, en donde las redes sociales se limitaban al Messenger o chats semiclandestinos y en donde prácticamente ninguno de aquellos niños podían disfrutar en casa de Canal Plus, todos, absolutamente todos, conocíamos aquellos motes, habíamos visto jugar a esos jugadores y soñábamos ingenuamente con que algún día íbamos a tener la oportunidad de ser dignos de recibir uno de aquellos apelativos tan graciosos que el gran Andrés Montes dedicaba a Jason Williams, Michael Jordan, Pau Gasol o John Stockton, entre otros. Para mi generación, no había mejor red social que el patio de colegio o el vestuario del pabellón de deportes para informarse acerca de cualquier cosa…. Sí, también de eso que estáis pensando todos y no os atrevéis a mencionar.

Canal Plus a través de la pareja Montes – Daimiel en las narraciones habían sido capaces de sobrepasar las limitaciones de emitir en una plataforma de pago y de una competición cuyos horarios eran de madrugada. Daba igual que viésemos los encuentros o no, todos nos acabábamos enterando de lo que había pasado la madrugada anterior y lo comentábamos. NBA, NBA y NBA. De Liga ACB sabíamos que el Real Madrid estaba de capa caída y el FC Barcelona y TAU Baskonia se repartían los títulos a nivel nacional pero el día a día de la competición era algo totalmente bizarro y extraño. De Euroliga (o Liga Europea) directamente muchos desconocían de su existencia.

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Si extrapolamos aquella situación a la actualidad vemos como existe una facilidad mucho mayor para poder seguir por Internet prácticamente cualquier competición deportiva del mundo que uno se proponga ver, algo que no ocurre en el panorama televisivo. En el caso concreto del baloncesto, los derechos tanto de la Liga ACB como de la Euroliga pertenecen a Movistar Plus, plataforma de pago a la que cualquiera de nosotros podría suscribirse por un (no tan) módico precio de 80€, obligándonos a contratar servicios extra estemos interesados en ellos o no, una moda que penaliza en exceso a muchos aficionados a la hora de dar el paso de pagar por ver a su equipo por TV. Pero eso no es lo peor sino tener que soportar ese mantra que muchos gurús del mundo de la comunicación vierten un día tras otro de que ahora en la Liga ACB y Euroliga gozamos de cobertura premium, una cobertura que tiene a David Carnicero como narrador estrella y a gente como Amaya Valdemoro o Nikola Loncar como comentaristas habituales, personajes que, seamos sinceros, aportan entre poco y nada a una retransmisión de baloncesto con el agravante de que hemos tenido que desembolsar una cantidad importante de dinero. Si comparamos esto con aquellos magníficos narradores de baloncesto que tenía Canal Plus hace más de 15 años como Sixto Miguel Serrano o Andrés Montes o con otros grandes profesionales de esa casa como Guillermo Giménez o Ramón Fernández se nos cae el alma al suelo. Para seguir la Euroliga tenemos una alternativa muy interesante como es la plataforma online Euroleague Pass que nos permite contratar toda la temporada por lo que nos costaría un mes de Movistar Plus pero en el caso de la ACB carecemos de ninguna alternativa legal en internet.

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¿El trato premium es programar una previa de 20 o 30 minutos que (casi) nadie ve en un partido ACB random así como emitir un programa semanal de estilo infantiloide y no emitir todos los partidos en HD, tener un equipo de comentaristas de gran nivel y una realización (estadísticas, repeticiones y MARCADOR que funcionen correctamente) acorde al estatus premium del que tanto se presume? ¿Es normal que a un aficionado de baloncesto le cueste el doble o el triple seguir la ACB y Euroliga que a un futbolero ver todas las competiciones de su equipo? ¿Es normal que el World Padel Tour (que se puede seguir gratis a través de su web) tenga mejor narrador que la ACB o Euroliga? ¿El baloncesto se puede permitir a estas alturas prescindir de una voz como la de Lalo Alzueta mientras periodistas mediocres, futboleros reciclados y enchufados que no gozan del respeto ni de los aficionados ni de los profesionales del mundo del baloncesto nos siguen dando lecciones de cuñadismo en las retransmisiones premium de baloncesto ad eternum?

Mi respuesta es NO.

Brais Iglesias Castro @Bricepinkfloyd

Brais Iglesias Castro

Director de 24segundosenblanco

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