El Madrid depende de sí mismo para obtener el factor cancha (88-81)

El duelo directo por la cuarta plaza cayó del lado blanco. Felipe Reyes salió al rescate cuando el equipo más se tambaleaba. Ganando los dos partidos que quedan, el Madrid tendrá factor cancha en los cuartos de final. Jankunas y Pangos, los mejores de un muy digno Zalgiris

Choque transcendental en el Palacio de los deportes entre Real Madrid y Zalgiris Kaunas. Un duelo que notó la tensión desde los momentos iniciales. Dos equipos que se jugaban mucho y que no comenzaron enchufados en cuanto a ataque se refiere. Tanto es así que en los tres primeros minutos de juego en el marcador ondeaba un tímido 4-2 en el electrónico. A partir de entonces, despertaron ambos, aunque por turnos. Primero golpeó Zalgiris. Un parcial de 0-8 para coger una pequeña renta que se esfumaría con la réplica blanca, que fue exactamente igual:  8-0 y idéntica distancia que al comienzo, 12-8. En ese momento sí llegó el primer intercambio de canastas que culminó Udrih sobre la bocina final para dejar la distancia en una jugada, 19-16.

El segundo cuarto fue, de nuevo, una ruleta de emociones. Comenzó mejor el conjunto de Jasikevicius, encadenando un 0-7 con el triple del anterior cuarto, poniéndose de nuevo por delante 19-20. La respuesta blanca fue inminente por medio de la dupla Reyes-Doncic, quienes encadenaron una buena racha hasta el 27-20. En lo siguiente minutos llegó un breve intercambio de canastas que más o menos mantenía el partido tranquilo hasta que apareció el hombre del segundo cuarto, Arturas Milaknis. El escolta lituano no se cortó, literalmente, ni un pelo. Encestó tres triples prácticamente consecutivos y provocó la euforia de los muchos aficionados lituanos en el Palacio y el consiguiente cabreo de Pablo Laso. Con los tiempos muertos del técnico vitoriano el Madrid aguantó el tirón y solamente se fue al descanso tres puntos abajo (41-44). Quedaba mucha tela que cortar y tejer.

El factor Causeur, clave para retomar la senda

Antes del descanso el enfado de Laso se mascaba y la famosa ‘lasina’ en vestuarios debió de ser de las gordas. De hecho, el Madrid volvió casi al unísono que el toque de bocina. Sea como fuere el efecto quedó palpado en el parqué. Subió la intensidad defensiva y mejoró el ataque, aunque Zalgiris siguió demostrando por qué está donde está en la clasificación. Los lituanos vendieron cara su renta y solo con la irrupción de Causeur el Madrid consiguió tomar de nuevo las riendas del encuentro (59-56). Carroll tomó su testigo y Randolph y Felipe certificaron acabar un duro tercer cuarto por delante, aunque por poco (65-62). 

Pero, si duro fue el tercero, el cuarto no fue menos, aunque con final feliz. Jankunas tiraba con facilidad y liberado; Pangos se convertía en un dolor de cabeza pero… el Madrid tenía a Felipe Reyes. El capitán finalizó como máximo anotador de los suyos, apareciendo en momentos decisivos y evitando que Zalgiris volviera a ponerse por delante en el último y decisivo periodo. Estuvo, por supuesto, bien secundado por sus compañeros y por una defensa intensísima que robó hasta 3 balones en los últimos dos minutos y propició esta importante y trabajada victoria blanca 88-81. Basket average ganado a Zalgiris, Panathinaikos y Khimki. El factor cancha, en la mano real. 

María Veiga

Periodista gallega que disfruta del baloncesto en Madrid y donde sea.

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