El Madrid se aferra al sueño de la Decima

El Real Madrid superó de manera justa y merecida al CSKA (83-92) y se ha metidó en la gran final de la Euroliga, donde estará la leyenda Obradovic. En juego, la decima para el Madrid y las mismas para el entrenador. Enfrente estará el Fenerbahce, uno de los grandes favoritos, que doblegó a un enorme Zalguiris en el partido anterior.

Laso sorprendía con Facu Campazo de incio en un plan para agotar a Chacho, algo que finalmente se logró. El argentino de desfondó y logró robar dos balones. No estaba para más, pero se dejó la vida hasta donde podía llegar tras tanto tiempo parado.

No comenzó bien el partido para el Madrid, que estaba muy errático desde el 6,75 y nefasto en los tiros libres, en este apartado así fue todo el partido. Los árbitros pitaban todo, en ambos lados, lo que dio la opción de tirar muchos lanzamientos de personal. Mientras que los rusos lograban un 13/13, los de Laso sólo sumaban un 5/10. Eso se tradujo en la diferencia de 30-20 tras los diez primeros minutos. Nos dominaban el rebote y eran mejor en el tiro libre.

Todos los triples que no entraron en los diez primeros minutos, fue un diluvio en el segundo. Llull, Causeur, Thompkins y especialmente, Carroll, dinamitaron el aro del CSKA, que sobrevivía gracias a los tiros libres, ya que apenas anotaban ver canastas en juego. La defensa de Randolph y Thompkins daba resultado. El buen hacer merengue le permitió ir arriba al descanso 46-47 gracias a una canasta de Thompkins sobre la bocina.

Laso debió avisar que había que pulir la defensa y Taylor fue un perro de prensa tremendo sobre Chacho, al que fundió los plomos y obligó a jugar con ansiedad todo el segundo tiempo. Reyes lograba rascar puntos en el momento de apagón de los dos equipos. Antes, los triples de Causeur y de Doncic daban la ventaja máxima en ese momento (51-60). El Madrid logró acometer los ataques rusos y se marchaba 56-63 al último cuarto. En este cuarto, las defensas se impusieron claramente a los ataques.

El último cuarto fue para guerreros y ahí Ayón, que estaba firmando un partido nefasto, anotó, reboteó y defendió como si le fuera la vida en ello. El momento de más extasis fue cuando un triple de Thompkins, uno de los tapados, menudo temporadón, ponía el +12 en el marcador, pero ni Hines ni De Colo ni Clyburn estaban dispuestos a arrojar la toalla y llegaron a estar a tan sólo 3 puntos (73-76). Ahí, empezaron a entrar los tiros libres al fin y la experiencia del Madrid sirvió para hacer el resto. Todos aportaron y tuvieron su momento.

Luis Alberto Reyes

Redactor 24segundosenblanco

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