(88-73) Trabajada victoria ante un Tenerife peleón

Pistoletazo de salida a la temporada ACB en el Palacio de los Deportes con un atractivo Real Madrid – Iberostar Tenerife que cerraba la primera jornada de la competición doméstica. Los blancos se impusieron con claridad en el marcador, pero no fue hasta el último cuarto cuando consiguieron despegarse de un correoso Tenerife que resistió hasta la aparición de Llull. El infortunio lo puso la grave lesión de Gielo.

Salieron ambos conjuntos intercambiándose golpes, con Randolph y Saiz como protagonistas (4-4). Con un ritmo más alto, poco a poco los insulares fueron quedándose rezagados y solo el desacierto en el tiro del Real Madrid les libró de descolgarse a las primeras de cambio (16-6, min. 6:43). Los de Vidorreta reaccionaron y con un rápido 0-6 de parcial acortaron distancias, obligando a Laso a parar el encuentro. El pequeño intre dio sus frutos, en gran medida caídos del árbol de Randolph (11 puntos), y los blancos recuperaron al final del cuarto levemente la renta obtenida previamente (23-14).

El segundo acto se inició exactamente igual que el primero: un bonito intercambio de canastas dentro de un partido de ritmo alto y defensas fuertes. A base de triples, Tenerife se arrimó poco a poco en el marcador pero de nuevo, un jugados blanco, en este caso Ayón, se encargó de frenar la euforia visitante. El titán emergió desde la figura del rebote, capturando 4 en ataque (12 en total al descanso), para propiciar a sus compañeros segundas oportunidades que serían claves para despegarse otra vez (36-25 min. 16:35). Sin embargo, un arreón final canario dejó todo por decidir para los siguientes dos cuartos (40-35).

Cuando menos te lo esperas… Llull

Laso salió a pista en la reanudación con Tavares y la elección no funcionó. Tanto fue así que el caboverdiano enseguida cometió su cuarta falta y volvió al banquillo. Con Ayón en pista, la situación mejoró y los blancos volvieron a alzar la barrera por encima de los 10 puntos (52-40, min. 24:10). Como no podía ser de otro modo en este partido de toma y daca, Tenerife resurgió. Iverson se puso la capa voladora y con dos grandes mates obligó a Laso a parar de nuevo el partido (58-55, min. 17:53).

Pero, para mal tinerfeño, faltaba un protagonista por realizar su actuación. Llull atendió —o no— a las explicaciones pertinentes de su entrenador y, inmediatamente después del tiempo muerto, encestó dos de sus triples característicos consecutivos y un tiro libre de técnica para tirar por la borda los esfuerzos de Iberostar Tenerife de llegar a los últimos 10 minutos pisando talones blancos (65-55).

Y el Madrid, engrandecido por su ventaja, fue demasiado. Salió al parqué de una manera fulgurante, con un gran Campazzo y un excelso Gabriel Deck, quien levantó al Palacio en varias ocasiones. La tortuga subió el nivel defensivo y puso el cerrojo, posibilitando un parcial de 13-4 (20-4 si contamos los últimos 7 puntos de Llull) que sería la estocada definitiva del encuentro (78-59, min. 34).


Desafortunadamente, con nada ya en juego, la siguiente jugada no fue tan agraciada. Gielo, en una acción de infortunio a más no poder con Campazzo, se destrozaba la rodilla y dejaba helado al pabellón, la misma grada que, cuando era retirado en camilla se levantó y le brindó una atronadora ovación.

El encuentro terminó con un contundente 88-73 en el marcador.

Foto: ACB Photo-A. Martinez 

María Veiga

Periodista gallega. Apasionada del mundo del deporte.

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