#LaTribuna Más allá de una Supercopa

“El fracaso es simplemente una nueva oportunidad de empezar de nuevo, esta vez de forma más inteligente.” He aquí una de esas frases de Henry Ford que están cinceladas en todos los servidores de citas célebres del mundo. Es evidente que el Real Madrid no comienza la temporada hundido en la decepción. En su zurrón lleva la Euroliga con el brillo subido por el reflejo de las últimas Liga Endesa y Supercopa. La contrariedad de perder a su estrella tampoco lo ha frustrado. La atracción de la NBA es tan irresistible que incluso un club como el Real Madrid se toma la marcha de un jugador como Luca Doncic con el sosiego del que espera y asume lo inevitable.

Ni éxitos ni contratiempos ha eximido a dirigentes y técnicos de planificar la temporada con inteligencia. Así, el equipo ha llegado a la línea de salida consolidado, en forma y comprometido. El pasado fin de semana se enzarzó con el Baskonia en una final supercopera con tanta espesura que se asemejaba a un quinto partido de play-off en las tinieblas del OAKA. La sorpresa agradable de estos primeros encuentros oficiales ha sido descubrir que Prepelic y Deck cuentan con la confianza de Pablo Laso. Fueron decisivos para que los blancos se trajeran un nuevo título de Santiago.

Está muy de moda hablar del ADN madridista. La exigencia de la victoria asentada en el esfuerzo continuado y en la ambición por mejorar. En la aspiración por ir más allá de lo establecido se encajan las recientes palabras de Florentino Pérez sobre su deseo de un Real Madrid en la NBA. Lo planteado por el máximo dirigente del principal club europeo debería ser acicate para directivos, periodistas y aficionados. Mas esto es España y tiene sus tradiciones de obligado cumplimiento. La magnitud del desafío propuesto por el presidente madridista ha arrancado la hilaridad de los que apenas elevan sus ojos sobre el nivel del suelo. ¡Qué de risas y chismorreos cuando un antecesor de Florentino propuso la construcción de un estadio para más de cien mil espectadores en un país aún sumido en el hambre y el estraperlo! ¡Qué de codazos y guiños cómplices cuando el mismo presidente se adhirió entusiasmado a la creación de una competición supranacional de clubs de fútbol en una Europa partida por el Telón de Acero!

Tal vez la NBA sea hoy un objetivo quimérico para los equipos de este lado del Atlántico. Adolecemos de pabellones homologables a los norteamericanos, de sponsors lo suficientemente comprometidos con el baloncesto como para elevar el montante de sus patrocinios y de una cultura deportiva que mezcla con sabiduría el frívolo entretenimiento con la dura competición. En este viejo y desorientado continente somos más felices con nuestras pequeñeces. Con las cominerías de viejas de visillo sobre jurisdicciones y celos. Se nos llena la boca con aquello de que no se le pueden poner puertas al campo, pero parece ser que sí ventanas.

Henry Ford tiene otra cita que por inspiradora y breve es inolvidable: “No encuentres fallos, encuentra un remedio”. Es decir, no seas un agonías, adelántate. Pablo Laso ha puesto en hora a su equipo; Florentino Pérez busca hacerlo para todo un deporte. Uno no es que sea muy “echaó p’alante”, pero al menos no patrocina el odio en la red a los que saben anticiparse, a los visionarios.

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