Rudy hace bailar al Madrid cuando peor pintaba el baile (91-79)

Partido grande para estrenar el nuevo año en el Palacio. El duelo más repetido de la historia de la Euroliga no defraudó ya desde el comienzo, con Taylor anotando un triple desde la esquina, como le gusta. Pero las buenas noticias en el inicio de cuarto para el Madrid se terminaron ahí. Caloiaro se enfundó una especie de capa de super héroe que le permitió encestar todo balón que pasó por sus manos y castigar duramente a un dubitativo conjunto local (3-9, min. 02:27).

Los de Laso, en bonus desde antes del minuto dos, reaccionaron aumentaron su intensidad defensiva y con la entrada de Rudy Fernández dieron un vuelco al duelo. El balear encestó un triple nada más entrar a la cancha y los suyos encadenaron un parcial de 8-0 que les permitió ponerse de nuevo en cabeza (15-12, min. 06:49). A partir de entonces, el choque se estabilizó y un intercambio de canastas llevó el marcador hasta el 21-19 al final del primer acto.

Particularmente, hubo dos hombres a los que los dos minutos entre cuartos le sentaron como anillo al dedo, Thompkins y Roll. Ambos encestaron tres triples y lideraron la anotación de sus respectivos equipos, encabezando en la faceta anotadora el bonito duelo que se vio sobre el parqué madrileño y que dejaba todo por decidir tras 20 minutos disputados (44-44).

Apisonadora blanca tras el descanso

No podemos saber exactamente qué dijo Pablo Laso a sus hombres pero en la pista quedó palpable que le habían tomado la palabra. Llull comenzó a meter sus tiros, Campazzo a hacer de las suyas y, en un visto y no visto para Maccabi, los blancos se habían disparado en el marcador (64-50). Los árbitros decidieron que el partido no podía acabar tan rápido y una serie de decisiones muy protestadas, con faltas en ataque y técnicas incluidas, metieron a los israelís de lleno otra vez (66-60). Laso solicitó tiempo muerto y consiguió contener una sangría que amenazaba con tirar por la borda el gran trabajo llevado a cabo en los minutos anteriores (69-62 al final del primer cuarto).

El parón previo del técnico vitoriano en el momento justo tuvo su recompensa también en el inicio del último periodo. Con un excelso Rudy Fernández en defensa y en ataque, los blancos recuperaron su renta por encima de los 10 puntos y obligaron a Sfairopoulo a detener el choque a falta de 06:45 para el final y con un marcador de 77-65. La charla no le salió tan bien como a su homólogo del otro banquillo, en parte porque Rudy siguió a lo suyo. Laso lo sentó para que el público lo ovacionase tras su gran trabajo pensando que el partido estaba sentenciado (18 arriba) pero un parcial de 0-8 hizo saltar las alarmas. 

Tras poner todo en orden de nuevo, el Madrid certificó su decimotercera victoria del curso europeo en 16 partidos, asegurando la primera posición al final de la primera vuelta.

Imagen: Euroliga

María Veiga

Periodista gallega que disfruta del baloncesto en Madrid y donde sea.

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