(88-70) Tavares y Carroll despiertan al Madrid a tiempo de un terrible primer cuarto

Una semifinal ACB no es un partido de barrio. Parece una frase obvia y redundante por sí misma, pero los jugadores del Madrid no parecieron entenderlo del todo. Salieron a la pista como si de un amistoso se tratase y rápidamente Herbalife Gran Canaria le sacó los colores. Fischer, especialmente inspirado de inicio, apuntilló a los blancos con 7 puntos y dejaba a los suyos con una importante ventaja tras solo 3 minutos de encuentro (2-11, min 03:12). La renta canaria no descendería en todo el periodo. Apoyados en el rebote ofensivo (6) y en un acierto excelso (9/11 en tiros desde la zona), los de Luis Casimiro impusieron su juego y terminaron el cuarto por encima en el marcador (14-22), borrando, además, al Madrid totalmente del parqué.

En medio de este inusual cuarto del Madrid, bronca de Laso a Campazzo, el primer cambio; bronca de Laso a Felipe, segunda sustitución, y bronca de Laso a Randolph, la tercera (volviendo a entrar Felipe, por cierto). Todo motivado por una falta de intensidad que el entrenador vitoriano no podía tolerar y que, con la llegada del segundo cuarto, supo revestir, y de qué manera.

Y es que el Real Madrid fue, literalmente, una apisonadora en los siguientes 10 minutos (el parcial de 28-10 en el cuarto habla por sí solo). Gran Canaria anotó solamente 10 puntos y asistió inoperante ante el festival madridista. Rudy puso la sartén al fuego con un triple y Carroll, con dos consecutivos y otras dos bombitas marca de la casa, hizo el menú completo, postre incluido, para todos los presentes. Así, los de Laso ya estaban por encima a mitad de cuarto (31-30, min 15:02), posición de liderazgo que ya no abandonarían.


Porque, para mal isleño, la racha se extendió los otros cinco minutos restantes. El líder la de la fase regular de la Liga Endesa endosó un contundente parcial de 12-0 que los llevó a un tranquilizador +10 en el marcador para el respetable presente (40-30 min 19:00), distancia que se mantuvo al final del tercer acto (42-32). 

La profundidad de banquillo

La fuerte intensidad defensiva desplegada por el Madrid en el tercer cuarto, se mantuvo en gran parte del tercero. Eso, sumado al acierto en ataque, supusieron unos diez minutos plácidos y divertidos para el madridismo. Un gorro por aquí, un triple por allá; otro gorro, un alley oop… en definitiva un sinfín de recursos a los que Gran Canaria solo respondió al final para acortar distancias (62-49), ya que en muchos instantes se titubeó con una distancia de 20 puntos. La longitud de banquillo blanca, con rotaciones amplísimas en las que todos aportaron (todos los jugadores con minutos encestaron) se hizo demasiado cuesta arriba para un voluntarioso Gran Canaria. 


Como era de esperar, esa brecha aumentó en el periodo decisivo. Tavares y Carroll parecían dos adultos en un cajón de arena con niños. Camparon totalmente a sus anchas y dejaron el primer punto de la eliminatoria en casa (88-70). Segundo asalto, este martes a las 21:00 en el Palacio.

María Veiga

Periodista gallega que disfruta del baloncesto en Madrid... y donde sea.

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