Mónaco venía siendo uno de los equipos más difíciles de batir de la competición, pese a la derrota de hace un par de días ante Estrella Roja. Y con la intención de quitarse ese mal sabor de boca, acudían los monegascos a Madrid.
El partido empezaba como terminó ante el Milán, con el conjunto dirigido por Sergio Scariolo con un nivel de clarividencia y de frescura física muy superior al de semanas pasadas. Campazzo encontraba espacios por todos lados, Hezonja y Lyles eran un martillo pilón en la anotación, y Garuba estaba por todos lados de la pista. Esto se traducía en una ventaja de 23 puntos para los locales (54-31) al descanso.
Tras la reanudación, el Real Madrid puso la máxima de 26 puntos, pero a partir de ahí, se activaron las armas de Spanoulis. Strazel y James hacían lo que mejor saben hacer, que es anotar y desequilibrar. Con todo esto, la renta disminuía hasta los 13 puntos, pero un nuevo arreón blanco colocaba de nuevo el +20 en el electrónico.
El último cuarto fue un festival de tiros libres fallados por parte del conjunto local, con Mirotic y Okobo cogiendo el testigo anotador en el equipo visitante, para recortar la ventaja a menos de 10 puntos. Finalmente, la ventaja se estabilizó hasta el 90-78 final, lo que se traduce en la sexta victoria consecutiva del Real Madrid en Euroliga, y completa la semana perfecta en casa (victorias ante Barça, Valencia, Milán y Mónaco). Ahora, Breogán y París.
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