Un gran último cuarto en ataque decide una victoria trabajada ante el Unics (89-75)

Victoria trabajada del Real Madrid ante el Unics Kazan en un partido más igualado de lo que reflejó el marcador final.

El encuentro arrancó con el mismo protagonista que hace una semana ante el Panathinaikos cuajó otro gran primer cuarto: Jonas Maciulis. El lituano hacía daño en la zona y desde el perímetro, siendo el gran responsable de las primeras diferencias favorables al Real. Ayón castigaba por dentro pero en el otro aro tenía dificultades para frenar a Parakhouski, el mejor del Unics en el primer periodo. El pívot bielorruso castigaba en el rebote ofensivo, bien acompañado por Kaimakoglou. Mientras tanto, las dos grandes estrellas de cada equipo, Llull y Langford, se mantenían en un segundo plano.

El 25-17 de los primeros 10 minutos dio paso a un cuarto mucho más espeso, donde los fallos se sucedían y las defensas predominaban. Las canastas llegaban en situaciones de clara ventaja y el Madrid se veía penalizado por su poco acierto desde el triple (2/9). Entre ataque y ataque, los árbitros decidieron que querían ser protagonistas y empezaron a ofrecer un recital de silbato incomprensible desde la grada (25 tiros libres se habían lanzado tras los primeros 20 minutos). Al descanso llegamos con una mandarina de Llull desde su campo que no estaba dentro de tiempo y con el marcador reflejando un ajustado 40-37 para los locales.

El Unics salió de vestuarios con idea de mantener el partido en anotaciones bajas, sabiendo que en un partido a 90 puntos sus opciones iban a disminuir drásticamente. Y durante los primeros 4 minutos lo lograron, llegando incluso a ponerse por delante. Pero entonces aparecieron Felipe y Othello Hunter. El capitán sumó rebotes y puntos, colocándose tras un triple como el quinto máximo anotador de la historia de la Euroliga. Hunter castigaba en el rebote ofensivo y aprovechaba los rechaces, a pesar de que el afán de protagonismo de los árbitros continuaba. Pitaban falta a cada mínimo contacto, parando muchísimo el juego. Eso sí, el Real no desaprovechó las pocas ocasiones que tuvo para lograr un +7 tras 30 minutos de juego (62-55).

El último cuarto tuvo un nombre propio: Jaycee Carroll. El escolta, desaparecido durante toda la noche, pilló una de esas rachas que tanto gustan en el Palacio para anotar 9 puntos en poco más de 1 minuto. El norteamericano celebró a lo grande su partido 364 con la camiseta blanca, lo que le iguala con Louis Bullock como el extranjero con más partidos defendiendo este escudo. Este parcial permitió a los locales irse de nuevo por encima de los 10 puntos, logrando una máxima de 12. Pero el Unics no pensaba tirar el partido y a base de rebotes de Parakhouski se volvió a meter en el encuentro. Entonces apareció Llull, que con dos triples seguidos liquidó cualquier esperanza de remontada rusa. El Madrid anotó 27 puntos en el último cuarto, el decisivo, dejando la diferencia final en +14 (89-75) y poniéndose 7-2 en la Euroliga. Próxima parada: Fenerbaçe en Estambul.

Pablo Herrero – @pablohm29

Ficha técnica:

Real Madrid (89): Llull (14), Doncic (0), Maciulis (9), Reyes (16), Ayón (6) -cinco inicial- Randolph (8), Draper (0), Rudy (12), Nocioni (3), Carroll (11), Hunter (10), Taylor (-)

Unics Kazan (75): Colom (10), Langford (13), Panin (0), Kaimakoglou (5), Parakhouski (19) -cinco inicial- Johnosn (5), Antipov (6), Banic (12), Karpukhin (-), Williams (5)

Pablo Herrero

Redactor 24segundosenblanco

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