Los Nombres de la Euroleague | Dairis Bertans

Dairis era el hermano mayor y ya se encontraba detrás de una sombra. Con apenas quince años sus padres inauguraban un gimnasio del que jamás saldría. Si acaso lo haría por el picor que supone la pelota naranja y el parqué más cercano. Un chico rápido, un cohete. Y además con la mano de Kristaps Valters. Jugando en Valmiera ya tenía sus primeras impresiones: parece que no sólo puedo competir con jugadores formados en Lituania o Rusia, parece que incluso soy mejor que muchos de ellos. Un país a la sombra de gigantes del baloncesto provocaba que la timidez formase talento agazapada en la sombra que proyectaba el gran Biedrins en la NBA. El letón más grande. Quizá algún día poder llegar a algo parecido.

Cuatro años más pequeño que él crecía, y cómo, su hermano Davis. Ese gimnasio que le ayudaba a formar su cuerpo adolescente pillaba a su hermano abriendo las ventanas de la pubertad. No sería tarde cuando ambos compartían camino en el ASK Riga, equipo que disputaba competiciones europeas con jugadores como Bruno Sundov o el estudiantil Corey Brewer, al cual el bueno de Dairis tenía que suplir como mejor podía a sus veinte años. Su hermano Davis seguía formándose y sí, seguía creciendo. Mientras le miraba en la grada.

Poco tiempo después todas las miradas que podía despertar Dairis se veían atraídas por su espigado hermano, que proyectaba una nueva sombra. Más alto, muy buen tiro, capaz de moverse con una agilidad increíble a su tamaño. Llegaban los campamentos, los ojeadores, los mejores equipos de Europa. Y Dairis se hacía lo más grande posible en su casa, en Letonia.

Hasta la llamada de Bilbao Basket. Su gran salto. El momento idóneo y el lugar adecuado para encontrar las mismas sensaciones que apenas cinco años antes había tenido: puedo competir con los mejores del continente.

Y pudo, claro que pudo. Aquél escolta rápido y con un gran tiro exterior pronto se hizo con el sobrenombre de cohete por una de sus grande cualidades, la que él mismo explicaba cuando este año fichó por Olimpia Milan: no sólo tiro, soy capaz de hacer de todo. Años complicados en la capital vizcaína pero en los que mostró sus cualidades de forma fehaciente. Números que lucían de forma brillante en Bilbao mientras que su hermano seguía creciendo en Vitoria. Unas veces iba él en coche a verlo. Otras venía el contrario a animarlo. No era raro ver a los Bertans unidos, creciendo juntos. Incluso haciendo la labor de hermano mayor tras una grave lesión del pequeño.

Porque ésta es una de las cuestiones por las que antes de dar su salto a la Euroleague, Dairis sonó incluso para el Real Madrid, cuando se lesionó Jaycee Carroll. Precisamente por caer mal tras un tiro en suspensión sobre… el propio Bertans. Jugador de talento, trabajador de equipo. Laso apostaría por volver a traer a KC Rivers y el letón continuaría en Bilbao. Al menos unos meses.

Y eso es lo que pasó, Darussafaka llegó con su dinero y su gran proyecto y le puso en nómina con jugadores como Clyburn, Wanamaker, Wilbekin o James Anderson. Tanto nombre y tanta calidad le hacían perder minutos y confianza conforme Blatt apenas le sacaba al parqué. Pero sería con el cambio de año cuando irrumpe en lo que le faltaba a los de Estambul: empaque. Dirigió apoyando a Wanamaker, penetró con velocidad y acierto, anotó desde fuera. Fueron 29 puntos metidos precisamente al Baskonia. A partir de ahí Bertans sería el líder en la sombra, como siempre, de un equipo que conseguiría meterse en playoff y enfrentarse con el Real Madrid por la Final Four.

Dairis Bertans & Davis Bertans con la selección de Letonia

Davis Bertans, Valters, Biedrins, Brewer, Mumbrú. Siempre logrando brillar pese a que el sol apenas le llegaba: la maldita sombra. Y mientras, Letonia. El equipo del emergente Porzingis, el que será el más grande. El de Timma, Davis Bertans, Smits, Strelnieks.

Caer con Eslovenia llenó de lágrimas una selección que sabía que podía aspirar a llevarse el torneo. Pero que una vez volvía a Letonia recibió el apoyo de su afición. Porque nadie antes se había acercado tanto. Sólo queda crecer y, ¿quién mejor que Bertans para liderar desde una sombra tan grande?

Bertans recala como líder de un proyecto terrible como Olimpia Milano. Equipo que rehace toda su plantilla, su hoja de ruta, su cuerpo técnico y hasta el nombre. AX Armani Exchange Olimpia Milan ha comenzado con mal pie, fían a Goudelock su talento y a Micov su liderazgo. Pero mientras Bertans seguirá conforme a su ideal de jugador: “piensan que sólo soy un jugador exterior, pero en realidad soy capaz de encontrar a los interiores, amenazar de fuera y penetrar sacando ventajas, ayudar en la defensa y rebotear, puedo hacer de todo”.

Dairis Bertans | Foto: Euroleague

Y eso pensamos que es la mejor definición del cohete letón. Alguien que desde la amenaza que supone su tiro externo pone en práctica un gran primer paso y una de las mejores entradas a canasta de la competición. Buen pasador, es capaz de ver situaciones de ventaja en todas las líneas. En defensa puede defender con destreza a los bases rivales. Jugador de genio, de temperamento y cara roja, es capaz de marcar un partido con su irregularidad porque ese mismo énfasis le llevó a hacer más faltas de las que debía. Quizá su gran enemigo. Quizá, también, su mayor fortaleza. Y a lo mejor, quién sabe, es su año. Aquél en el que desde la sombra brille lo suficiente como para ser reconocido en su plenitud como un jugador de enorme talento y sacrificio. Y quién sabe, lo mismo no sólo hay que mirar hacia él como interés en el rival sino porque en algún momento estuvo apuntado en una libreta blanca, la del Real Madrid de Pablo Laso.

 

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